Quemaduras solares: qué las causa, cómo tratarlas y prevenirlas
Prevención - 01 julio 2026
Las quemaduras solares suelen mejorar en 3 a 5 días cuando son leves, aunque la piel puede tardar hasta una semana en recuperarse por completo. Para aliviar las molestias, se recomiendan duchas frescas, compresas frías, hidratación de la piel y abundante consumo de líquidos. Si aparecen ampollas extensas, fiebre, mareos, signos de deshidratación o infección, es importante buscar atención médica.
Las quemaduras solares son una reacción inflamatoria de la piel causada principalmente por una exposición excesiva a la radiación ultravioleta (UV). Pueden producir enrojecimiento, dolor, sensibilidad y, cuando la lesión es más profunda, ampollas. Aunque las quemaduras leves suelen mejorar en pocos días, el daño provocado por la exposición repetida al sol puede acumularse con el tiempo.
El riesgo aumenta cuando permaneces durante periodos prolongados bajo el sol sin protección, especialmente entre las horas de mayor radiación ultravioleta. Sin embargo, una
quemadura solar también puede producirse en días nublados o durante actividades cotidianas al aire libre.
Además de saber cómo prevenirlas, es importante reconocer qué ocurre en la piel cuando se produce una quemadura, cuánto tarda en recuperarse, qué medidas pueden aliviar las molestias y cuáles son las señales que indican que se necesita atención médica.
¿Qué ocurre cuando la piel se quema por el sol?
Una quemadura solar es una reacción inflamatoria de la piel provocada por el daño que causa la radiación ultravioleta (UV). De acuerdo con el doctor Javier Gómez, médico especialista en Medicina Familiar de AXA COLPATRIA, “los rayos UVB (responsables principalmente de las quemaduras) tienen un papel importante en este proceso, aunque los rayos UVA también pueden contribuir al daño”.
Cuando la piel recibe una cantidad excesiva de radiación, las células de la epidermis, que es la capa más externa de la piel, pueden sufrir daños en su ADN. Como respuesta, el organismo libera sustancias que generan inflamación y pueden provocar enrojecimiento, calor, dolor e hinchazón.
¿Qué tipos de quemaduras solares existen?
La profundidad de la lesión también determina su gravedad:
- Quemadura de primer grado: afecta la epidermis, la capa más superficial de la piel. Puede causar enrojecimiento, sensibilidad y dolor.
- Quemadura de segundo grado: alcanza la dermis, una capa más profunda de la piel. Puede provocar ampollas, mayor dolor e inflamación.
- Si aparecen ampollas: se debe evita reventarlas, ya que la piel que las cubre ayuda a proteger la zona y disminuir el riesgo de infección.
¿Cuánto tarda en curarse la piel quemada por el sol?
Una quemadura solar leve suele mejorar en 3 a 5 días y puede tardar hasta una semana en resolverse por completo. Durante este proceso, es posible que la piel se descame como parte de la recuperación.
“Cuando la quemadura es más intensa, por ejemplo, si aparecen ampollas, la recuperación puede tardar dos semanas o más. Sin embargo, el tiempo puede variar según la extensión y profundidad de la lesión y las características de la piel de cada persona”, explica el doctor Gómez.
A su vez, si las ampollas son extensas, el dolor es intenso o aparecen síntomas como fiebre, mareos, náuseas o signos de infección, es recomendable consultar con un profesional de salud.
Errores que pueden empeorar una quemadura solar
Algunos errores frecuentes al tratar de aliviar una quemadura solar pueden retrasar la recuperación o aumentar el riesgo de complicaciones:
- Aplicar anestésicos tópicos: productos con lidocaína o benzocaína pueden provocar reacciones alérgicas, especialmente cuando la piel está lesionada.
- Usar remedios caseros: aplicar aceite de cocina, café, telarañas u otras sustancias sobre la piel quemada puede irritarla, contaminar la zona y aumentar el riesgo de infección.
- Reventar las ampollas: aunque puedan resultar incómodas, romperlas intencionalmente deja la piel expuesta y facilita la entrada de microorganismos.
- No hidratarse lo suficiente: una quemadura solar puede favorecer la pérdida de líquidos, por lo que es importante mantener una adecuada hidratación mientras la piel se recupera.
- Aplicar hielo directamente sobre la piel: el frío extremo puede causar una lesión adicional en una piel que ya está dañada. Es preferible utilizar medidas de enfriamiento suaves y evitar el contacto directo con hielo.
¿Cuándo una quemadura solar requiere atención médica?
No todas las quemaduras solares necesitan atención médica, pero existen señales que indican que la lesión puede ser más grave o estar presentando una complicación. El doctor Javier Gómez, recomienda consultar si aparece alguno de estos signos:
- Síntomas generales: fiebre, escalofríos, dolor de cabeza intenso, confusión o mareos pueden indicar que la afectación va más allá de la piel.
- Ampollas extensas: si las ampollas cubren una superficie amplia del cuerpo, es importante recibir valoración médica.
- Signos de deshidratación: poca cantidad de orina, sequedad extrema de la boca y otras mucosas o mareos al levantarse pueden ser señales de una pérdida importante de líquidos.
- Posible infección: pus, aumento del enrojecimiento o hinchazón, especialmente cuando estos síntomas se extienden en lugar de mejorar con el paso de los días, pueden indicar una infección. La aparición de fiebre también requiere atención.
- Quemaduras en bebés menores de un año: en estos casos se recomienda buscar atención médica siempre, debido a la edad y a la mayor vulnerabilidad de los bebés.
- Afectación de los ojos o dolor intenso: si la quemadura compromete los ojos o el dolor es muy fuerte y no mejora con las medidas habituales de cuidado, es recomendable consultar con un profesional de salud.
¿Cómo tratar correctamente una quemadura solar en casa?

Algunas medidas pueden ayudar a aliviar las molestias y favorecer la recuperación de la piel:
- Toma duchas o baños frescos: pueden ayudar a disminuir el calor y la sensación de ardor. Al secarte, hazlo con pequeños toques y evita frotar la piel.
- Aplica compresas frías y húmedas: puedes colocarlas sobre las zonas afectadas varias veces al día para aliviar el dolor y la sensación de calor.
- Hidrata la piel: aplica productos hidratantes, como aquellos que contienen aloe vera, sobre la piel ligeramente húmeda para ayudar a conservar la humedad.
- Toma suficiente líquido: mantener una buena hidratación es importante mientras la piel se recupera de la quemadura.
- Evita volver a exponerte al sol: protege la zona afectada y espera a que la piel se recupere antes de exponerte nuevamente.
- Evita automedicarte: antes de utilizar medicamentos como antiinflamatorios orales o corticoides en crema, consulta con un profesional de salud para determinar si son adecuados para tu caso.
¿Cómo prevenir las quemaduras solares?
Prevenir una quemadura solar no solo ayuda a evitar las molestias que suelen aparecer después de una exposición prolongada al sol. También permite reducir el daño acumulativo que la radiación ultravioleta puede generar en la piel.
Algunas recomendaciones esenciales incluyen:
- Usa protector solar: elige uno de amplio espectro con un factor de protección solar (FPS) de 30 o superior, incluso en días nublados.
- Cubre tu piel: cuando sea posible, utiliza prendas de manga larga y un sombrero de ala ancha para disminuir la exposición directa al sol.
- Evita las horas de mayor radiación: procura limitar la exposición directa entre las 10:00 a. m. y las 4:00 p. m., cuando la radiación ultravioleta suele ser más intensa.
- Recuerda que el daño es acumulativo: cada quemadura solar cuenta. La exposición repetida y las quemaduras a lo largo de la vida se relacionan con un mayor riesgo de desarrollar cáncer de piel, incluido el melanoma, uno de los tipos más agresivos.
La protección de la piel frente al sol es un hábito que conviene mantener siempre, no solo cuando se planean vacaciones o actividades al aire libre. Prestar atención a los cambios que presenta la piel y actuar ante señales que no mejoran también forma parte de su cuidado. Incorporar estas prácticas permite disfrutar de los espacios exteriores con mayor tranquilidad y responsabilidad.
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