¿Cómo dormir mejor? 5 consejos claves para descansar
Vida Saludable - 04 julio 2026
Dormir bien no depende solo de las horas que pasas en la cama, sino de los hábitos que construyes antes y durante ese tiempo. Mantener horarios regulares, cuidar el ambiente donde duermes, controlar la luz y las pantallas, vigilar lo que consumes antes de acostarte y manejar el estrés son claves que pueden ayudarte a lograr una buena calidad en tu descanso.
Para saber cómo dormir mejor es importante prestar atención a los hábitos, el entorno y las rutinas que pueden favorecer o dificultar el descanso. No siempre es fácil conciliar el sueño, permanecer dormido durante la noche o despertar con la sensación de haber descansado lo suficiente.
Dormir mal de manera ocasional puede ocurrir, pero cuando las dificultades para descansar se vuelven frecuentes pueden afectar la concentración hasta el desempeño durante el día. Por eso, reconocer qué puede estar interfiriendo con el sueño es un primer paso para hacer cambios que favorezcan un mejor descanso.
¿Cómo influye el sueño en tu organismo?
Dormir bien permite que el organismo realice procesos necesarios para su funcionamiento. Durante el sueño, el cuerpo no se “apaga”, sino que entra en un estado activo de mantenimiento y reparación. Así es como influye en relación con el organismo:
Salud física
- Favorece la regeneración celular y la reparación de tejidos.
- Contribuye al buen funcionamiento del sistema inmunológico.
- Ayuda a regular las hormonas relacionadas con el apetito, como la grelina y la leptina.
- Se relaciona con un menor riesgo de problemas como enfermedades cardiovasculares, obesidad y diabetes tipo 2.
Salud mental y cognitiva
- Durante el sueño se consolida la memoria.
- El sistema linfático participa en la eliminación de toxinas acumuladas durante el día.
- Favorece la concentración, la toma de decisiones y la creatividad.
- Contribuye a la regulación emocional y puede ayudar a prevenir irritabilidad, ansiedad y depresión, según la especialista.
Errores que afectan la calidad del sueño
Algunos hábitos que parecen inofensivos pueden dificultar el descanso o afectar su calidad. Entre los más frecuentes se encuentran:
- Usar pantallas antes de dormir: la exposición a la luz de celulares, tabletas o televisores puede interferir con la producción de melatonina, una hormona inductora del sueño.
- Consumir estimulantes en la tarde o noche: el café, el té negro, las bebidas energéticas y la nicotina pueden mantener el sistema nervioso en estado de alerta y dificultar el descanso.
- Usar alcohol para conciliar el sueño: aunque puede producir somnolencia al principio, el alcohol puede fragmentar el descanso y afectar los ciclos del sueño.
- Comer demasiado o muy tarde: las cenas abundantes, especialmente si contienen alimentos muy grasos, azucarados o condimentados, pueden favorecer molestias como indigestión o reflujo y dificultar el descanso.
- Quedarse en la cama intentando dormir: cuando el sueño no llega, permanecer dando vueltas puede aumentar la ansiedad. Si después de unos 20 minutos no consigues dormir, puede ser útil levantarte y realizar una actividad tranquila con luz tenue hasta volver a sentir sueño.
5 claves para mejorar tus hábitos de sueño

Revisar algunos hábitos y mantenerlos de forma constante puede ayudar a preparar al organismo para dormir. Algunas recomendaciones incluyen:
1. Mantén horarios regulares para dormir y despertar
El cuerpo funciona con un reloj interno, conocido como ritmo circadiano, que regula los ciclos de sueño y vigilia. Acostarte y levantarte a horas similares todos los días (incluidos los fines de semana) ayuda a que ese reloj se mantenga estable, lo que facilita conciliar el sueño más rápido y despertar con mayor sensación de descanso.
Los horarios irregulares, en cambio, obligan al cuerpo a reajustarse constantemente, algo similar a lo que ocurre con el jet lag, incluso sin haber viajado a ningún lado.
2. Cuida el ambiente donde duermes
El espacio donde duermes tiene un impacto directo en la calidad del sueño. Algunos factores a tener en cuenta son:
- Temperatura: un ambiente fresco favorece el descanso más que uno cálido.
- Oscuridad: la luz, incluso la tenue, puede interferir con la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño.
- Silencio: los ruidos constantes o repentinos fragmentan el sueño, aunque no siempre se recuerden al despertar.
- Comodidad: un colchón y una almohada adecuados influyen tanto en la calidad del
3. Controla la exposición a pantallas y luz artificial antes de dormir
La luz azul que emiten los celulares, tabletas y computadores puede interferir con la producción natural de melatonina, dificultando conciliar el sueño. Reducir el uso de pantallas al menos 30 a 60 minutos antes de acostarte le da al cuerpo la señal de que se acerca el momento de descansar.
Si no es posible evitar las pantallas por completo, activar filtros de luz cálida o modos nocturnos puede ayudar a disminuir este efecto, aunque no lo elimina del todo.
4. Presta atención a lo que consumes antes de dormir
Ciertos alimentos y bebidas pueden afectar directamente la calidad del sueño:
- Cafeína: presente en café, té y algunas bebidas, puede permanecer activa en el cuerpo durante varias horas, por lo que se recomienda evitarla en la tarde y noche.
- Alcohol: aunque puede generar somnolencia inicial, tiende a fragmentar el sueño durante la noche y reducir su calidad.
- Comidas pesadas: especialmente cerca de la hora de dormir pueden generar molestias digestivas que dificultan el descanso.
5. Maneja el estrés y crea una rutina de relajación
La mente activa es una de las principales razones por las que muchas personas tardan en conciliar el sueño o se despiertan durante la noche. Crear una rutina breve antes de dormir (como leer, practicar respiración consciente o hacer estiramientos suaves) puede ayudar a señalar al cuerpo que es momento de bajar el ritmo.
Si el estrés o las preocupaciones persisten de forma frecuente y afectan el sueño de manera constante, puede ser útil buscar apoyo profesional para abordar la causa de fondo, en lugar de depender únicamente de estrategias para conciliar el sueño en el momento.
Dormir bien forma parte del cuidado de la salud y puede influir en cómo afrontas las actividades y exigencias diarias. Si, a pesar de hacer cambios en tu rutina, las dificultades para dormir continúan o empiezan a afectar tu bienestar y tus actividades cotidianas, es recomendable consultar con un profesional de la salud para identificar qué puede estar interfiriendo con el descanso.
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