mujer adulta mayor pensativa, reflexionando sobre el olvido normal o alzheimer mujer adulta mayor pensativa, reflexionando sobre el olvido normal o alzheimer

¿Olvido normal o Alzheimer? Cómo notar la diferencia

Prevención - 21 septiembre 2026

Distinguir entre olvido normal o Alzheimer no es sencillo, especialmente porque algunos cambios en la memoria pueden aparecer con el envejecimiento. Olvidar ocasionalmente un nombre, una cita o dónde se dejaron las llaves no significa necesariamente que exista una enfermedad; sin embargo, cuando los cambios se vuelven persistentes, progresivos o comienzan a interferir con la vida cotidiana, es importante consultar con un profesional de la salud para determinar qué los está causando.

Cada 21 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Alzheimer, una fecha que invita a hablar sobre esta enfermedad y a reconocer los cambios que pueden aparecer en la memoria. Olvidar el nombre de una persona conocida, tardar unos segundos en recordar una palabra o no tener presente dónde se dejaron las llaves puede ocurrir en distintos momentos de la vida.

Sin embargo, cuando estos episodios generan preocupación, es común preguntarse si se trata de cambios propios del envejecimiento o si pueden estar relacionados con una condición como el Alzheimer. Por eso, entender la diferencia entre olvido normal o Alzheimer es un primer paso para saber cuándo prestar atención.

La memoria puede cambiar con la edad, pero la demencia no es una consecuencia inevitable de envejecer. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2021 alrededor de 57 millones de personas vivían con demencia en el mundo, y cada año se presentan cerca de 10 millones de nuevos casos.

 

¿Qué es el Alzheimer?

De acuerdo con la doctora Cheryl Jiménez, docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Sabana, “el Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta las neuronas de la corteza cerebral, específicamente las del hipocampo. Ocurre cuando se acumulan de forma anormal dos proteínas —la betamiloide y la TAU— que terminan destruyendo las neuronas y generando un compromiso progresivo, primero de la memoria y, con el tiempo, de otras funciones cognitivas y del comportamiento”.

Es más frecuente a mayor edad, y es la principal causa de demencia en personas después de los 65 años. Una enfermedad que, además, altera la calidad de vida no solo de quien la padece, sino también de quien lo cuida.

 

¿A qué edad aparece el Alzheimer y qué factores de riesgo existen?

El Alzheimer suele aparecer después de los 65 años, y el riesgo aumenta con la edad. Cuando se presenta antes de esa edad, se conoce como Alzheimer presenil, generalmente asociado a mutaciones genéticas específicas

Existen factores de riesgo que no se pueden modificar y otros que sí:

No modificables

  • Edad.
  • Sexo femenino: presenta una incidencia más alta.
  • Ciertas mutaciones genéticas, como la presencia del gen APOE ε4.

 

Modificables

  • Riesgo vascular: hipertensión, diabetes, tabaquismo, obesidad y sedentarismo.
  • Apnea del sueño.
  • Aislamiento social.
  • Síntomas afectivos no tratados, como ansiedad o depresión sostenidas en el tiempo.
  • Uso crónico de ciertos medicamentos, como los benzodiacepinas.
  • Pérdida de audición no corregida (hipoacusia), que al generar aislamiento también aumenta el riesgo.
  • Baja escolaridad o baja reserva cognitiva.

 

¿Cuáles son las primeras señales del Alzheimer?

Una de las manifestaciones principales del Alzheimer es el compromiso de la memoria reciente. Algunos cambios que pueden llamar la atención son:

  • Dificultad para recordar información reciente: la persona puede conservar recuerdos antiguos, pero tener problemas para aprender o retener información nueva.
  • Repetir preguntas o comentarios: puede preguntar varias veces lo mismo o volver sobre una conversación sin recordar que ya la tuvo.
  • Olvidar hechos recientes: puede tener dificultades para recordar situaciones o acontecimientos que ocurrieron hace poco.
  • Problemas para encontrar palabras o nombrar objetos conocidos: la persona puede saber qué es un objeto, pero no conseguir recordar cómo se llama. La doctora explica que estas dificultades se conocen como anomias.
  • Desorientación en el tiempo o el lugar: puede presentar dificultades para ubicarse respecto a fechas, momentos del día o lugares.
  • Cambios en el comportamiento: pueden aparecer manifestaciones como mayor irritabilidad o apatía.
  • Confabulaciones: ante un recuerdo que no consigue recuperar, la persona puede construir una explicación que para ella resulta coherente. Por ejemplo, si no recuerda dónde dejó la billetera, puede pensar que alguien se la robó o se la escondió.
  • Mayor necesidad de supervisión: conforme avanzan las dificultades, estas pueden afectar la autonomía y hacer que la persona necesite más apoyo para realizar algunas actividades habituales.

Tener uno de estos cambios no significa automáticamente que una persona tenga Alzheimer. La valoración médica es la que permite determinar si existe un deterioro cognitivo y cuál puede ser su causa.

 

¿Cuándo un olvido puede ser una señal de Alzheimer?

No todos los olvidos tienen el mismo significado. La frecuencia con la que ocurren, la capacidad para aprender información nueva y el impacto que tienen en la vida cotidiana pueden dar pistas para diferenciar un despiste ocasional de un cambio que requiere valoración médica.

 Olvido ocasional Señales de alerta Ejemplo

Puede costar recordar temporalmente un nombre o una palabra, pero se consigue recordar después.

La pérdida de memoria reciente se vuelve frecuente y dificulta recordar información nueva.No recordar el nombre de alguien durante unos minutos frente a olvidar repetidamente quién es esa persona.

Es posible olvidar dónde se dejó un objeto y después recordar o encontrarlo al buscar.

La persona puede olvidar con frecuencia dónde dejó objetos o qué hizo recientemente.Dejar las llaves en un lugar inusual ocasionalmente frente a no recordar de manera repetida dónde las dejó.

Aprender una tarea nueva puede requerir más tiempo, pero la información se incorpora con práctica.

Existe dificultad para aprender nuevas tareas incluso después de recibir varias explicaciones.Necesitar unos días para aprender una función del celular frente a tener que explicar todos los días cómo enviar un mensaje.

La persona suele reconocer sus propios despistes.

Puede aparecer anosognosia, es decir, dificultad para reconocer que existe un problema de memoria.Admitir “últimamente estoy olvidando algunas cosas” frente a negar o minimizar cambios que familiares y cuidadores ya han identificado.

Mantiene su orientación habitual respecto al tiempo y los lugares conocidos.

Puede presentarse desorientación en el tiempo o el lugar, especialmente junto con problemas de memoria reciente.Confundir ocasionalmente el día de la semana frente a no saber en qué fecha, momento o lugar se encuentra.

 

¿Por qué es importante consultar a tiempo?

Ante cambios persistentes en la memoria, una valoración médica permite determinar qué está ocurriendo y orientar tanto a la persona como a su familia. “Un diagnóstico temprano puede facilitar la toma de decisiones mientras la persona conserva su autonomía, además

de permitir establecer las alternativas de tratamiento y acompañamiento más adecuadas para cada caso”, advierte la doctora Jiménez.

La atención oportuna también puede ayudar a preservar durante más tiempo la funcionalidad y la independencia. Esto incluye mantener la capacidad para realizar actividades cotidianas y tomar determinadas decisiones, al tiempo que la familia y los cuidadores pueden prepararse para los cambios que puedan presentarse.

 

Claves para actuar ante cambios en la memoria

hombre adulto mayor hablando con un médico

Ante cambios persistentes en la memoria, es importante saber cuándo consultar, evitar conclusiones apresuradas y contar con orientación para afrontar el proceso. Estas recomendaciones pueden ayudar tanto a la persona como a su familia a tomar decisiones informadas y buscar el apoyo necesario.

  • Consulta si los cambios se repiten: las dificultades de memoria o los cambios cognitivos y de comportamiento que persisten merecen una valoración profesional.
  • No asumas que todo olvido es Alzheimer: el estrés, la sobrecarga y algunas dificultades de atención también pueden producir fallas de memoria.
  • Busca orientación para la familia: si existe un diagnóstico, conocer el proceso permite tomar decisiones y prepararse para las necesidades futuras.
  • Apóyate en otras personas: los cuidadores también pueden necesitar acompañamiento. Compartir experiencias con quienes atraviesan situaciones similares puede ayudar a hacer más llevadero el proceso.
  • Recuerda que un diagnóstico permite actuar: identificar de manera oportuna la causa de los cambios de memoria facilita definir el manejo y el acompañamiento adecuados para cada persona.

La memoria no permanece igual a lo largo de la vida, y algunos olvidos pueden formar parte de la experiencia cotidiana. Lo importante es observar los cambios con atención, sin caer en diagnósticos por cuenta propia ni ignorar aquello que genere preocupación. Contar con información adecuada y acudir a profesionales de la salud permite abordar estas situaciones con mayor claridad y tomar decisiones acordes con las necesidades de cada persona.

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