Prevención de las ITS: lo que debes saber para cuidar tu salud sexual
Prevención - 04 agosto 2026
La prevención de las ITS (infecciones de transmisión sexual) incluye medidas como el uso adecuado del preservativo, las pruebas de detección, la vacunación contra algunas infecciones y la comunicación con las parejas sexuales. Conocer cómo se transmiten y reconocer posibles señales de alerta también permite tomar decisiones informadas y buscar atención médica cuando sea necesario.
La prevención de las ITS (infecciones de transmisión sexual) es una parte importante del cuidado de la salud sexual. Estas infecciones pueden transmitirse durante diferentes tipos de contacto sexual y, en algunos casos, una persona puede tener una ITS sin presentar síntomas. Por eso, conocer cómo se transmiten, cómo prevenirlas y qué señales pueden indicar una infección es fundamental.
Se trata, además, de una situación frecuente a nivel mundial y local. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada día se adquiere más de un millón de infecciones de transmisión sexual en el mundo. En Bogotá, un estudio realizado en 2024 por la Secretaría Distrital de Salud en población adulta encontró una prevalencia de 4,8 % para sífilis, 0,9 % para clamidia y 0,5 % para gonorrea.
Pero, ¿qué medidas puedes incorporar para cuidar tu salud sexual y reducir el riesgo de contraer una ITS? A continuación, te contamos cuáles son las principales acciones para lograr este propósito.
¿Qué son las ITS y cómo se transmiten?
De acuerdo con el doctor Javier Gómez, médico familiar y epidemiólogo de AXA COLPATRIA, “las ITS son infecciones que pueden transmitirse principalmente durante relaciones sexuales vaginales, anales u orales con una persona que tiene la infección. Pueden ser causadas por bacterias, virus o parásitos y, dependiendo de cuál se trate, pueden afectar diferentes partes del cuerpo”.
ITS más comunes
Entre las infecciones de transmisión sexual más comunes se encuentran:
- Sífilis: infección bacteriana que puede causar lesiones en la piel o mucosas y, sin tratamiento, afectar diferentes órganos.
- Gonorrea: infección bacteriana que puede afectar los genitales, el recto o la garganta y que en algunos casos no produce síntomas.
- Clamidia: infección bacteriana que puede pasar desapercibida y, sin tratamiento, causar complicaciones en el aparato reproductor.
- Virus del papiloma humano (VPH): grupo de virus muy común que puede causar verrugas genitales y algunos tipos de cáncer.
- Herpes genital: infección viral que puede provocar ampollas o llagas en la zona genital, aunque también puede presentarse sin síntomas.
- VIH: virus que afecta el sistema inmunitario y puede transmitirse durante relaciones sexuales sin protección, entre otras vías.
- Tricomoniasis: infección causada por un parásito que puede provocar irritación, picazón o cambios en el flujo genital, aunque algunas personas no presentan síntomas.
- Hepatitis B: infección viral que afecta principalmente al hígado y puede transmitirse mediante contacto sexual, además de otras vías.
¿Qué factores aumentan el riesgo de adquirir una ITS?
El riesgo de adquirir una infección de transmisión sexual puede aumentar en determinadas situaciones relacionadas con las prácticas sexuales y el acceso a servicios de salud. Entre los principales factores se encuentran:
- Tener varias parejas sexuales: a mayor número de parejas, puede aumentar la posibilidad de entrar en contacto con una persona que tenga una ITS.
- No utilizar preservativo de manera constante: las relaciones sexuales sin una barrera de protección aumentan el riesgo de transmisión.
- Iniciar la vida sexual a una edad temprana: se ha asociado con una mayor exposición a situaciones de riesgo.
- Haber tenido una ITS anteriormente: el antecedente de una infección puede aumentar la probabilidad de adquirir otro
- No realizarse pruebas de detección: la falta de tamizajes periódicos puede dificultar la identificación oportuna de una infección, especialmente cuando no hay síntomas.
Síntomas que podrían alertar sobre una ITS
Muchas infecciones de transmisión sexual pueden no presentar síntomas evidentes, lo que dificulta detectarlas de manera temprana. De acuerdo con una revisión publicada en 2022 en JAMA (Journal of the American Medical Association), cerca del 70 % de las infecciones por herpes genital y tricomoniasis, así como entre el 53% y el 100 % de las infecciones extragenitales por gonorrea y clamidia, pueden ser asintomáticas.
Cuando aparecen síntomas, algunos de los más frecuentes son:
- Flujo o secreción genital anormal.
- Ardor o dolor al orinar.
- Úlceras, llagas o lesiones en los genitales.
- Dolor pélvico.
- Sangrado entre periodos menstruales.
- Ganglios inflamados en la zona de la ingle.
“No presentar síntomas no significa que no exista una infección. La única forma confiable de confirmar o descartar una ITS es realizarse la prueba correspondiente, especialmente cuando ha existido una situación de riesgo”, advierte el doctor Gómez.
¿Qué hacer ante una posible exposición a una ITS?
No todas las situaciones implican el mismo nivel de riesgo ni requieren las mismas medidas. Identificar qué ocurrió y saber cuándo buscar orientación médica puede ayudarte a tomar decisiones oportunas para cuidar tu salud sexual.
| Situación | ¿Qué tener en cuenta? | ¿Qué hacer? |
|---|---|---|
| No tienes síntomas | Una ITS puede estar presente sin causar señales visibles. | Considera realizarte pruebas según tus prácticas sexuales y factores de riesgo. |
| Tienes síntomas | Secreción anormal, ardor al orinar, lesiones, dolor pélvico o sangrado inusual pueden requerir valoración. | Consulta con un profesional de la salud y evita automedicarte. |
Tuviste una relación sexual sin preservativo. | Existe posibilidad de transmisión de una ITS. | Busca orientación sobre las pruebas y medidas que correspondan según la situación. |
| Tu pareja tiene una ITS | Puedes haber estado expuesto a la infección, incluso sin presentar síntomas. | Consulta para saber qué pruebas necesitas y qué medidas tomar. |
Mitos frecuentes sobre las ITS que conviene aclarar
Existen creencias sobre las infecciones de transmisión sexual que pueden llevar a subestimar el riesgo o retrasar una consulta. Estas son algunas de las más frecuentes:
1. “Las ITS solo se transmiten mediante penetración”
No necesariamente. Dependiendo de la infección, la transmisión también puede ocurrir mediante sexo oral, contacto directo piel con piel en la zona genital o contacto con lesiones. Algunas ITS, además, pueden transmitirse de la persona gestante al bebé durante el embarazo o el parto.
2. “Si no tengo síntomas, no tengo una ITS”
La ausencia de síntomas no descarta una infección. Algunas ITS pueden permanecer sin manifestaciones evidentes, por lo que una persona puede tener una infección y transmitirla sin saberlo. Por eso, ante una situación de riesgo, las pruebas de detección pueden ser importantes, aunque no existan molestias.
3. “Si ya tuve una ITS y me trataron, no puedo volver a tenerla”
El tratamiento permite eliminar o controlar determinadas infecciones, pero no necesariamente genera inmunidad. En el caso de infecciones bacterianas como clamidia, gonorrea y sífilis, una nueva exposición puede producir una reinfección.
4. “Solo quienes tienen muchas parejas sexuales pueden adquirir una ITS”
El número de parejas puede influir en la exposición, pero tener una sola pareja sexual no elimina por completo el riesgo. Una persona puede adquirir una ITS si su pareja tiene una infección, incluso cuando ninguno de los dos presenta síntomas.
5. “Una ITS siempre se nota porque produce molestias”
No todas las infecciones provocan señales claras. Algunas pueden manifestarse de forma leve o permanecer asintomáticas durante un periodo, por lo que no es recomendable utilizar la presencia o ausencia de síntomas como única forma de saber si existe una infección.
Medidas efectivas para prevenir las ITS

La prevención de las ITS combina diferentes medidas. Ninguna estrategia elimina por completo el riesgo, pero adoptar varias de ellas puede reducirlo y favorecer una detección oportuna.
1. Usa preservativo de manera correcta y constante: disminuye significativamente el riesgo de transmisión de muchas ITS, aunque no ofrece protección total frente a infecciones que pueden transmitirse por contacto con zonas de piel no cubiertas.
2. Realiza pruebas de detección cuando corresponda: el tamizaje periódico permite identificar infecciones que pueden no presentar síntomas y facilita iniciar el tratamiento oportunamente.
3. Mantén al día las vacunas disponibles: existen vacunas para prevenir algunas infecciones de transmisión sexual, como el VPH y la hepatitis B.
4. Habla con tus parejas sobre salud sexual: conversar sobre antecedentes de ITS, pruebas y medidas de protección permite tomar decisiones informadas y reducir riesgos.
5. Considera estrategias adicionales cuando existe mayor riesgo: para algunas personas, la profilaxis preexposición (PrEP) puede ser una alternativa para prevenir el VIH, siempre bajo orientación de un profesional de la salud.
La salud sexual también implica contar con información confiable para tomar decisiones responsables. Hablar de las ITS sin prejuicios y consultar ante dudas o preocupaciones permite dejar de lado creencias que pueden generar miedo o desinformación y acercarse a una atención más oportuna.
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