Sarampión: cómo reconocer los síntomas y prevenir el contagio.
Prevención - 29 marzo 2026
Sarampión: qué es, síntomas y cómo prevenirlo
El sarampión es una enfermedad que sigue presente y puede propagarse con facilidad si no se toman las medidas adecuadas. Su alta capacidad de contagio lo convierte en un tema de salud pública que no se puede pasar por alto, especialmente cuando disminuyen las coberturas de vacunación.
De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en 2025 se notificaron 14.975 casos confirmados de sarampión en 13 países, lo que representa un aumento significativo frente al año anterior. Una realidad que evidencia la importancia de reforzar las medidas de prevención.
Más allá de las cifras, entender qué es el sarampión, cómo se manifiesta y, sobre todo, cómo prevenirlo, es clave para proteger la salud no solo a nivel individual, sino también colectivamente.
¿Qué es el sarampión?
Silvia Ceballos, profesional en Promoción y Prevención de AXA COLPATRIA, explica que, “el sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa y potencialmente grave, que se propaga por vía aérea al toser, estornudar o incluso al respirar en espacios cerrados”.
Puede afectar a personas de cualquier edad, aunque es más frecuente en niños, especialmente en aquellos que no han sido vacunados. Una de sus principales características es su facilidad de transmisión, ya que el virus puede permanecer en el aire o en superficies durante varias horas, aumentando el riesgo de contagio.
Causas del sarampión
El sarampión es causado por un virus de la familia paramyxoviridae, altamente contagioso y de fácil propagación. El riesgo de enfermar depende principalmente de la falta de vacunación y de la exposición al virus, especialmente en espacios cerrados o con alta concentración de personas.
Entre los factores que aumentan el riesgo se encuentran:
- No estar vacunado o tener esquemas incompletos.
- Contacto cercano con personas infectadas.
- Permanecer en lugares cerrados o con poca ventilación.
- Viajar a zonas donde hay brotes activos.
Síntomas del sarampión
El sarampión suele iniciar con síntomas similares a los de un resfriado, lo que puede hacer que pase desapercibido en sus primeras etapas. Sin embargo, con el paso de los días aparecen señales más características de la enfermedad.
Entre los síntomas más comunes se encuentran:
- Fiebre alta.
- Tos persistente.
- Secreción nasal.
- Ojos rojos o irritados (conjuntivitis).
- Manchas blancas dentro de la boca (conocidas como manchas de Koplik).
- Erupción en la piel (sarpullido) que suele iniciar en la cara y extenderse al resto del cuerpo.
Estos síntomas suelen aparecer de forma progresiva, y el sarpullido generalmente se presenta unos días después de la fiebre.
“Es importante estar atentos, ya que el sarampión puede derivar en complicaciones, especialmente en niños pequeños o personas no vacunadas. Ante la sospecha, lo más recomendable es consultar oportunamente a un profesional de la salud”, destaca Silvia Ceballos.
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¿Por qué han aumentado los casos de sarampión?
En los últimos años, diferentes factores han contribuido al aumento de casos de sarampión. Identificarlos es clave para dimensionar la importancia de la prevención y la vacunación. Entre los principales se encuentran:
- Disminución en la cobertura de vacunación: millones de niños no recibieron sus dosis, especialmente de la vacuna triple viral (SRP), lo que dejó una mayor población susceptible.
- Desinformación y reticencia a las vacunas: el escepticismo frente a la vacunación ha debilitado la inmunidad colectiva (se requiere al menos un 95% de cobertura para evitar la propagación).
- Casos importados: el virus puede trasladarse fácilmente entre países a través de viajes internacionales, reintroduciéndose en comunidades con baja vacunación.
- Interrupciones en los sistemas de salud: factores como conflictos, crisis sociales o limitaciones económicas afectan el acceso a la vacunación.
- Alta capacidad de contagio: el virus puede permanecer en el aire hasta dos horas en espacios cerrados, facilitando su transmisión en lugares concurridos.
5 claves para prevenir el sarampión

Prevenir el sarampión es posible si se combinan medidas de cuidado individual y colectivo. Entre las principales recomendaciones se encuentran:
1. Mantener esquemas de vacunación al día: asegurar que niños, adolescentes y adultos jóvenes cuenten con sus dos dosis, especialmente antes de viajar.
2. Practicar una buena higiene: lavarse las manos con frecuencia y cubrirse nariz y boca con el antebrazo al toser o estornudar.
3. Evitar el contacto en caso de sospecha: si hay síntomas o exposición, es clave evitar lugares concurridos y el contacto cercano con otras personas.
4. Aislarse y consultar a tiempo: ante síntomas como fiebre alta, sarpullido o tos, se recomienda aislarse, usar tapabocas y buscar orientación médica antes de acudir a un centro de salud.
5. Actuar ante la exposición al virus: consultar rápidamente, ya que la vacunación o el uso de inmunoglobulina pueden prevenir la enfermedad si se aplican a tiempo.
Vacunación: la principal medida de prevención
La vacunación es la forma más efectiva de prevenir el sarampión y evitar su propagación. “La vacuna triple viral (SRP), que protege contra sarampión, rubéola y paperas, es segura, gratuita y cuenta con altos niveles de eficacia”, señala.
Tener el esquema completo no solo reduce el riesgo individual de contraer la enfermedad, sino que también contribuye a proteger a la comunidad, especialmente a quienes son más vulnerables o no pueden vacunarse.
El sarampión sigue siendo una enfermedad presente que requiere atención y decisiones oportunas. Más allá de la información, la clave está en no bajar la guardia, mantenerse informado y actuar a tiempo ante cualquier señal, entendiendo que la prevención no solo es un tema individual, sino una responsabilidad compartida.
